¿Quién soy?
Soy Carlos Facundo Cornejo y esta historia empieza antes de que existiera GastroU como producto. Durante años me hice la misma pregunta cada vez que me sentaba en un bar o restaurante: ¿por qué algo tan cotidiano como pedir comida sigue siendo, en muchos casos, un proceso confuso para el cliente y agotador para el negocio? Esa pregunta fue el punto de partida real.
Vengo del área de sistemas informáticos, con más de 18 años de experiencia profesional en sector público y privado, y con trabajo en distintos países. Mi recorrido estuvo siempre vinculado a resolver problemas complejos con foco en resultados concretos. No solo en entregar software, sino en lograr que ese software funcione bajo presión, con personas reales, objetivos reales y tiempos reales.

Mi especialidad principal fue el área de datos: integración, modelado, calidad, trazabilidad y análisis para apoyar decisiones. Ese enfoque me enseñó algo que después apliqué directamente en GastroU: cuando un proceso falla todos los días, normalmente no es por falta de tecnología, sino por una mala conexión entre lo que la herramienta ofrece y lo que la operación realmente necesita.
En gastronomía lo vi muy claro. Cartas impresas desactualizadas, menús digitales difíciles de mantener, traducciones incompletas y demasiado tiempo del equipo dedicado a explicar lo que debería estar claro en pantalla. Son pequeños roces, sí, pero cuando se repiten mesa tras mesa se convierten en una fricción constante para el cliente y para el restaurante.
Málaga fue un laboratorio natural para observar esto. Ciudad turística, flujo mixto de público local e internacional, bares de barrio, chiringuitos y restaurantes con ritmos muy distintos. Caminar locales, hablar con camareros y encargados, y mirar servicio en hora punta me confirmó la misma conclusión: un menú no es un archivo, es una pieza de operación.

Con ese contexto nació GastroU. No como una plataforma “bonita” para mostrar, sino como una herramienta que debía resolver trabajo real: publicar y mantener cartas digitales multilenguaje con autonomía para cada restaurante. La meta fue siempre reducir fricción en tres puntos críticos: edición rápida para el local, lectura clara para el cliente y consistencia en cómo se muestra contenido, precios y traducciones.
Mi forma de construir fue iterativa: observar, implementar, probar, ajustar. Muchas decisiones del producto nacen de detalles concretos que parecen menores pero cambian la experiencia completa: cómo se nombra un botón, dónde aparece una acción, cómo se ordena una lista de productos o cómo se evita que un cambio de idioma rompa el flujo. Ese nivel de detalle es el que marca diferencia cuando un producto sale del entorno controlado.
También aprendí rápido que en este tipo de plataforma no alcanza con “que funcione”. Tiene que ser robusta y sostenible. Eso incluye arquitectura, control de contenido, cumplimiento de políticas y trazabilidad de cambios. Cuando un restaurante publica textos e imágenes, hay responsabilidades claras. Parte del trabajo fue reforzar esa base para que el crecimiento de GastroU no dependa de parches.
A nivel personal, este proyecto reúne dos cosas que siempre me importaron: ingeniería sólida y utilidad práctica. Un restaurante no vive de una app; vive de su equipo y de su servicio. Si la herramienta digital estorba, se abandona. Si ayuda, se vuelve invisible y valiosa al mismo tiempo. Ese equilibrio es la referencia con la que tomo decisiones de producto.

Por eso GastroU crece por fases. Primero, base sólida: carta digital, administración clara, QR, traducciones y control de contenido. Después, capas operativas más avanzadas y analítica. Prefiero ese enfoque incremental porque cada paso aporta valor real y comprobable. No tiene sentido prometer diez módulos si el primero no está resuelto.
Si tuviera que resumir mi rol en una frase: convertir necesidades concretas del sector gastronómico en un producto usable, mantenible y escalable. Eso exige criterio técnico, sí, pero también trabajo de campo, escucha activa y foco permanente en el día a día del restaurante.
GastroU sigue evolucionando con esa misma lógica. Málaga fue el punto de partida, pero la visión es más amplia: ayudar a negocios gastronómicos de distintos tamaños a dar un salto digital bien hecho, sin perder identidad ni control. Construir cerca del problema real sigue siendo la mejor manera de construir tecnología útil.
Autor: Carlos Facundo Cornejo - Fundador de GastroU
Publicado: 11/02/2026
